"Esto ha sido toda una aventura, tal vez la más interesante de mi vida"
Dec 17, 2008
David A. Calvillo (25), MSc. Electrical Engineering / Microelectronics, Delft University of Technology
Decidirme a estudiar una maestría después de estar laborando exitosamente en una empresa internacional muy reconocida en México no fue una decisión fácil. Después de algún tiempo de laborar en esas condiciones y ver que los resultados (y el salario) son buenos hace que volver a ser estudiante sea una decisión difícil. Sin embargo, el haber sido aceptado en TU-Delft para cursar una maestría hizo que tal decisión fuera más fácil, puesto que el prestigio que tiene en el ramo es muy alto. Sin embargo, el camino no fue fácil, incluso tuve que esperar más de un año para ver realizado este proyecto, pero la espera ha valido la pena. Además, la comunicación con la universidad durante ese tiempo fue excelente e hizo que mi llegada fuera muy placentera (pues ellos organizaron todo el papeleo y hasta mi alojamiento) y de alguna forma influyó para decidirme venir a Holanda y no buscar más oportunidades en otros lados. La Unión Europea me ayudó otorgándeme una beca mediante su programa del Programa Alban.
Estoy ahora cursando mi segundo semestre y a pesar de que el esfuerzo ha sido mucho los ánimos siguen a tope, y es porque la forma de estudiar-aprender aquí lo propicia. El nivel que maneja la maestría es muy fuerte, mis compañeros son de todo el mundo y muy competitivos, ese es el motivo por el cuál le echas más ganas. La universidad está clasificada como una de las mejores 20 universidades en todo el mundo en cuestiones tecnológicas (The Times Higher Education Suplement, World University Rankings 2007) y eso se vuelve claro cuando conoces la amplia y reconocida trayectoria de los profesores y la calidad de sus investigaciones. No será extraño que para algunos cursos, el material haya sido publicado por el profesor o que alguno de los libros de referencia sea de ellos mismos. Incluso yo me he sorprendido que algunos conceptos fueron inventados en esta universidad.
En Holanda existe la cultura del auto-servicio, y esta forma de pensar está presente en todos lados. En la universidad, te vuelves muy independiente en las cuestiones del estudio y tus profesores esperan eso de ti. Tal vez al principio es algo a lo cual tienes que acostumbrarte. Fuera de la escuela, el auto-servicio está presente en el supermercado (hay lugares donde hasta tú mismo pasas los productos por la máquina y te cobras), en el banco (te cobran más si un empleado te recibe un depósito que si tú mismo lo haces a través de una máquina), y en muchos otros lugares. El lado positivo de esta forma de pensar es que te vuelves totalmente independiente, y eso será otro valor agregado muy valioso para tu vida profesional.
La vida en Holanda es bastante agradable. Hay de todo y para todos. Desde la cosmopolita Ámsterdam, con sus muchos museos, centros de espectáculos y gran vida nocturna, hasta paseos más naturales y relajados en prácticamente cada rincón del país, que aunque pequeño es grande en diversidad. La cuestión del idioma es algo interesante: no sólo es suficiente con el inglés para vivir cómodamente, sino que hasta en algunos lugares te hablarán cordialmente en español, sintiéndose tal vez orgullosos de su poliglotismo.
En fin, esto ha sido toda una aventura, tal vez la más interesante de mi vida. Me queda aún camino por recorrer pero el simple hecho de pensarlo me motiva. Y es obvio que esta experiencia la recomiendo ampliamente a todos los estudiantes mexicanos.